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La exportación las flores ecuatorianas a Rusia. Salud, política y Vida en La Mitad del Mundo. Capítulo 27

  Verónica comenzaba a vivir un nuevo embarazo y cuidaba de nuestras hijas que ingresaron a un colegio de monjas católicas,  que usaban la educación como fuente de ingresos, obligando a los padres a pagar cuotas extraordinarias para construir más aulas y equipar el colegio.
Era un colegio tradicional, donde la memoria era lo importante, los alumnos se entrenaban diariamente en rezar, memorizar, repetir, lo que decían los libros y los profesores. Pensar u opinar era subversivo,  mala conducta, protestar un delito, por el que los padres eran llamados al colegio y los muchachos amenazados con malas calificaciones o la expulsión.  Se creaban comités de padres de familia, con dirigentes esbirros, que cubrían todo los planes y procedimientos de la monjas para explotar a los padres de familia, o intimidar a los estudiantes. Un lugar donde los niños aprendían la hipocresía, la doble moral.  Para nuestras dos pequeñas niñas que vinieron de un colegio particular mucho más abierto  de la costa, este colegio fue un shock.
Yo  me encontraba en Rusia, que vivía su tercer año como Federación, bajo el gobierno de un alcohólico muchas veces incoherente, Boris Yeltsin, que recibió por primera vez en la historia a un presidente de los  Estados Unidos,  George Bush padre.
En Rusia se vivía el furor de los emprendimientos y los emprendedores, todo el mundo quería ser hombre de negocios,  las mujeres modelos o trabajadoras sexuales, algo que en el comunismo estaba prohibido. Los nuevos ricos y emigrantes de rusia invadían Europa, Canadá, y Estados Unidos.
En las calles los viejos aún vendían la leche, el pan y otros productos que el gobierno les daba gratis, o a bajo precio, pero también vendían acciones de compañías estatales, que el estado quería privatizar.  
En cualquier parte habían estos vendedores, y  compradores de aquellas acciones, pero los más interesados en esas acciones era  la mafia rusa,  que tenía dinero en ese momento. gracias a la extorsión, la prostitución, la apropiación de los hoteles, bares, discotecas, salones de baile, y casinos.  Este fue el origen de los ahora llamados oligarcas rusos.






Iván,  que estaba deslumbrado por las jóvenes rusas, muchas de las cuales se habían convertido como en Cuba en jineteras, y se ofrecían para todo, se quedó unos  días en Moscú, para vernos con su prima que trabajaba con el poderoso empresario ecuatoriano dueño del Banco de Préstamos, uno de los nuevos ricos de Rusia.  
Visitamos las oficinas del Banco de Préstamos,  que yo ya conocía, en un edificio moderno, que era el primer centro de negocios creado por una empresa turca, en el metro de la Universidad Patricio Lumumba, que también la fuimos a visitar y en la entrada encontramos entre pared  la foto de EL CHACAL,  un venezolano, que llegó a ser el más famoso asesino de espías de occidente.
Los sobrinos de Iván,  que venían a estudiar,  se adelantaron para asistir a clases en Instituto pedagógico de Volgogrado, donde harían una maestría.
En nuestra conversación con la prima de Iván,  no quedó claro cuál podía ser el producto más conveniente para vender en Rusia,  en ese momento de transición del comunismo al capitalismo salvaje. Al parecer las artesanías no lo eran,  ni las plantas medicinales y la pesada maleta por la que pagué sobreprecio, no eran vendibles, pues los pasajes a Rusia habían aumentado en 10 veces más de lo que valían en febrero de 1992.
Al llegar a Volgogrado, nos hospedamos en la residencia de College de Artes.  Sasha, mi contacto en Volgogrado y su esposa cubana, vivian de manera muy apretada, el común de los rusos estaba abrumados por el desempleo, por el incremento diario de los precios.  Volgogrado era una ciudad pobre y de pobres. Moscú en cambio, se veían un gran incremento del tráfico, muchos autos nuevos, muchos negocios en la salida del metro.
En Ecuador teníamos que pagar al IECE  el crédito que recibimos para estudiar,  la alimentación y estudios de nuestras hijas. Desde Esmeraldas nuestros suegros enviaban de vez en cuando cositas y regalos que nos ayudaban mucho, mi padre, sin hacer caso a las protestas de mi madre, también nos ayudaba con la pensión de nuestras hijas en el colegio.  Santiago, mi hermano se negó a devolverle a Verónica la administración del Edificio,  pues a más del sueldo que recibía,  recogía las cuotas de los copropietarios de los departamentos, las ponía en su cuenta y solicitaba créditos bancarios, mostrando como ingresos propios el dinero de los pagos mensuales de los dueños de los departamentos.
Para el gobierno de Ecuador, los ingresos se multiplicaron porque a más del petróleo subió de precio, Desde 1985  el petróleo estuvo muy barato, lo que aceleró el fin de la  URSS.   El buen precio del  petróleo de Ecuador y de Rusia reanimaron la economía de estos países, pero Ecuador se había vuelto un botín, en especial Petroecuador, donde fue a parar el hermano mayor de mi gran amigo Jorge. 
 Las exportaciones de camarón y flores, crearon nuevo ricos, que llegaban a sus plantaciones y piscinas en enormes y muy nuevos 4x4,  llenos de luces, abrían sus oficinas en la Av. El Salvador y la Shyris en Quito, o en la 9 de Octubre de Guayaquil, con grifería de oro, tenían  mansiones en Samborondon o Cumbaya,  donde funcionaba la Universidad San Francisco, que era ahora la nueva universidad de los ricos del país. 
Los floricultores pensaban en viaje de negocios, en ferias de exposiciones de flores.  En Manta, los exportadores de camarón, de pescado, y Manavisión el primer canal de television de esa provincia, financiaron  la campaña de  Sixto Durán, el nuevo presidente.
Ecuador además se convirtió en el principal lugar de tránsito de la droga de Bolivia a Colombia por tierra. Los carteles de Cali, y el Norte del Valle, que reemplazaron al Cartel de Medellín  luego de la muerte de Pablo Escobar, y empezaron a usar a los carteles de México para introducir la droga ya no por Miami sino por el Río Grande.
Este viaje de negocios resultó un fracaso, ya no nos quedaba dinero, tan solo doscientos dólares  que tenía en el bolsillo.  en dos billetes, uno de ellos roto, que no me lo aceptaban en Rusia,  se lo dí a Iván que iba a regresar por Francia. 
 En Volgogrado estaba atascado con muchas artesanías, logré vender dos cobijas de piel de alpaca, que me dieron dinero para regresar a Ecuador por Lima. Las artesanías quedaron en el College de Artes de Volgogrado a cargo de Sasha y los sobrinos de Iván,  que debía venderlas y enviarme el dinero, pero nunca lo hicieron.
De regreso en Moscú me volví a reunir con los peruanos que nos ayudaron a  Verónica y a mi persona a viajar con sobrepeso en el mes de febrero, cuando regresamos de estudiar en la Politécnica de Volgogrado. Ellos me pidieron que les enviara flores de Ecuador, que era lo que mejor se vendía en ese momento en Rusia, pero que las flores tenían que tener tallos de más de 70 centímetros, de preferencia de un metro, y cabezas o botones grandes,  de más de 8 cm, si era posible, no debían ser amarillas, yo ni siquiera sabía que eso se produciría en Ecuador. 
Regresé para Navidad, con una mano adelante y otra atrás, endeudado, sin saber qué hacer.







 



 

Salud política y vida en el gobierno de Sixto Duran Ballen. La fiebre de las rosas, El corazón de las rosa segunda parte capítul 1

 En febrero, víspera de las nuevas elecciones de 1992, regresamos Verónica y yo de estudiar en Rusia, en la Universidad Politécnica de Volgogrado, donde finalmente y luego de muchos problemas, logré legalizar en esa ciudad mi empresa ECUAPLANTA, para vender productos ecuatorianos en ese país.
El gobierno de Rodrigo Borja, y su partido Izquierda Democrática estaba por concluir, fue el primero en décadas, donde el vicepresidente no fue un conspirador a sueldo, algo que incluso en el gobierno de León Febres Cordero no pudo evitar, ni el gobierno de Rafael Correa y Lenin Moreno. 

Por lo general los vicepresidentes serranos eran los conspiradores, en el gobierno de Rodrigo Borja y en de Rafael Correa cuando su vicepresidente fue costeño, el Ing. Jorge Glas, los vicepresidentes no fueron conspiradores, pero en el gobierno de Jaime Roldós, su vicepresidente serrano Jaime Hurtado fue un conspirador a sueldo, igual lo fue Blasco Peñaherrera, en el gobierno de León Febres cordero que intentó ser presidente cuando a León Febres Cordero lo secuestraron en Taura los militares dirigidos por Frank Vargas Pazzos, pero el más hipócrita, mentiroso y oculto conspirador a sueldo fue Lenin Moreno, cuando fue vicepresidente de Rafael Correa, esperó  10 años para traicionarlo, perseguirlo y hasta tratar de apresarlo.

Luego del gobierno de Rodrigo Borja, a pesar de haber sido un gobierno progresista, honesto, y que cambió a Ecuador, porque cambió la opresión sobre los indígenas que existía desde hacía 500 años,  les dio tierras, educación bilingüe en su propio idioma, y cambió la salud en Ecuador, pues logró combatir la malaria, el cólera, mejoró el saneamiento ambiental en pueblos y barrios del país gracias a su ministro el Dr. Plutarco Naranjo, sin embargo no ha vuelto a ser gobierno desde hace 30 años, pero  fue dueño  del municipio de Quito, con el general Paco Moncayo y de la Prefectura de Pichincha hasta el 2008, en que el Movimiento Alianza País, le quitó a sus figuras políticas o dirigentes,  a su electorado, el Municipio de Quito y la Prefectura de Pichincha.

Al regresar a Quito, al edificio en que teníamos nuestro departamento, mi hermano Santiago, que se hizo cargo de la administración del edificio luego de solicitarle a mi esposa Verónica le dejara dicha administración, se había convertido en nuestro enemigo.  Ocupaba el departamento del 7mo. piso, que era de mi propiedad, como parte de mis acciones  del edificio.

Mi padre,  que tuvo que viajar a Estados Unidos, para operarse de un aneurisma de aorta, tenía problemas renales, por una mala intervención quirúrgica en Texas, que lesionó más sus riñones, que ya tenían problemas.
Esto le obligó a usar el servicio de hemodiálisis cada tres días. Mi abuela, que vivía en la hacienda, había sido sacada de allá e internada en un asilo de ancianos, siendo una persona lúcida, autosuficiente, que tenía sus gallinas y quesos que los producía para autosustentarse, mientras vigilaba la enorme hacienda de mi padre, de más de 900 hectáreas, con dos ríos, pastizales, cercas, casa de dos pisos de cemento, establos de ordeño, el baño del ganado, agua, electricidad, radiotelefonía, tractores, un camión y dos 4x4, y doscientas cabezas de ganado. 
 Apenas llegué saqué a mi abuelita de aquel horrible lugar en San Rafael, un barrio rural de Quito, donde estaba presa con viejos decrépitos, la regresé a la Hacienda que entonces se llamaba Imperio.
Mi hermano, mi madre y mis hermanas habían conseguido sacarle de la hacienda a mi abuelita para apropiarse de esas tierras, pues mi padre que ya no podía ir todos los fines de semana, ni conducir solo, pagaba a mi hermano con la leche y parte de la venta del ganado de carne para que la administre.
Ni siquiera las cartas y postales que enviamos por un año, cada  mes, desde Rusia a mis hijas y mi suegros se las entregaron.

 En el edificio, mis hermanos habían colocado un portero, y a los vecinos en contra nuestra,  desde entonces vivimos el asedio, la hostilidad, en todas las formas posibles. 
 En tanto en Esmeraldas donde estaban nuestras hijas con doña Marujita, don Ramón, los padres de Verónica, y con Jackson, su hermano, que se convirtió en el tío adorado, las cosas eran diferentes, nuestras hijas estudiaban en el mejor colegio de la ciudad, que lo pagaban mi suegros, practicaban tenis en el club de tenis al que Jackson era parte, con otros socios. La ciudad de Esmeraldas, que en los tiempos del Fenómeno del Niño de 1982, era un lodazal, llena de basuras, ahora era una ciudad limpia, alegre, muy dinámica con los tres puertos,  el puerto petrolero, el puerto comercial, y el puerto pesquero. Mi cuñado que trabajaba en el Banco de  Vivienda, y estudiaba periodismo, trajo el diario La Hora a Esmeraldas,  había, television, telefonía, los barrios miseria como el Pampón o Isla Piedad habían sido rellenados,  tenían alcantarillado, pero el agua potable seguía siendo un problema.

En un año de ausencia hubieron muchos cambios, mis hijas Antonella y Carmen Verónica  habían crecido mucho y se las veía alegres, felices.  
En las elecciones ganó el arquitecto Sixto Durán Ballén, ex alcalde de Quito, nació en Estados Unidos y ayudó a reconstruir la ciudad de Bahía, luego de un terremoto. 


El nuevo gobierno era de tinte neoliberal, y la política neoliberal la dirigía un economista dogmático estudiado en Estados Unidos, Alberto Dahik, que lo primero que quiso hacer fue privatizar el Seguro Social y hacer desaparecer el Seguro Social Campesino, un seguro  de salud para los campesinos que los financiaba los trabajadores asalariados de las ciudades, lo que produjo huelgas y levantamiento que afectaron  seriamente al nuevo gobierno en sus primeros días, pues el Seguro Social y el Seguro Social Campesino, creado en 1968, se habían convertido en los mejores prestadores de servicios de salud del país en el campo y la ciudad.



Cerca de Quito, y la Sierra Norte del país, la exportación de flores se volvió el gran negocio.  En las haciendas ganaderas, se hacían invernaderos, donde se cultivaban, rosas, gipsófilas, claveles, y astromelias.  Esto fue posible porque el transporte aéreo de Quito a Estados Unidos y Europa atrajo a las líneas aéreas, que en un primer momento ocupaban parte del espacio para las maletas, con las cajas de flores, y estas llegaban en 6 a 8 horas a Norteamérica o Europa, los cuartos fríos que ya existían en esos aeropuertos se llenaron de flores ecuatorianas, las empresas de carga aérea implementaron cuartos fríos en el Aeropuerto Mariscal Sucre.
En las plantaciones  se requería hasta 10 trabajadores por cada hectárea de flores.  lo que produjo una nueva ola migratoria interna en Ecuador,  esta vez a los cantones de  Quito, como Cayambe, un cantón de la provincia situado en la Mitad del Mundo, que producía las mejores flores por la altura y la radiación del sol,  luego a otras provincias  como Imbabura y Cotopaxi, las provincias más cercanas a Quito en la Sierra. 
Curiosamente las industria de las flores, que empezó en Colombia, entonces el primer exportador mundial de rosas, se trasladó a Ecuador, pues las rosas tienen flores más grandes y tallos más largos cuanto a más altura están los invernaderos y más horas de sol reciben, lo que es posible en la Sierra Norte de Ecuador.

Los grandes terratenientes y ganaderos de estas provincias volvieron a ser ricos, luego de ser duramente golpeados por la Ley de Reforma Agraria, y las leyes laborales, que les obligaban a pagar mejores salarios,  seguro a los peones,  y que cercenó sus propiedades.  Cada hectárea de flores  costaba 30.000 dólares,  pero producía hasta 300.000 dólares anuales.
Los trabajadores de las plantaciones estaban expuestos a pesticidas,  a trabajos rutinarios que agotaban su salud rápidamente,  por lo que en las grandes plantaciones que tenían más de 300 trabajadores,  había médico o enfermera y guarderías infantiles.  Es una agroindustria altamente tecnificada, que usa riego por goteo, máquinas y aparatos sofisticados, y la genética, la nueva ciencia que revoluciona el mundo.
Las rosas eran una moda, cada año, una nueva variedad de rosas había que injertar para venderlas, lo que significaba un gran negocio para los holandeses, que son los que crean la moda de las rosas.  Los holandeses  pusieron una empresa cera de Quito, para producir nuevas variedades de rosas y vender los tallos a las plantaciones de todo el mundo.

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